Sanción por una lechuza
Cuando el deporte se encuentra reñido con la vida misma, el respeto y el sentido de responsabilidad social entran a ser parte de discusiones sobre lo que es, y el deber ser. Durante un partido de futbol realizado en la ciudad de Barranquilla, Colombia, se presento un hecho que lamentablemente deja mucho que pensar de las personas que “representan” el deporte.
En el estadio Metropolitano suelen aparecer las lechuzas durante los encuentros nocturnos en busca de oscuridad de las gradas, aunque son animales según los hinchas que auguran buena suerte.
Los hechos se dieron el pasado domingo 27 de febrero, día que jugaban el Pereira y el deportivo Junior un partido de la copa Postobón, cuando en medio del encuentro cayo al campo una lechuza, la cual fue golpeada en primera instancia por el balón, y al caer, el jugador panameño del Pereira, Luis Moreno, agredió al ave con un puntapié lanzándola fuera del gramado del Metropolitano.
Este acto en principio fue indultado por el propio árbitro Héctor Jairo Parra, pero al terminar el partido, el jugador aceptó su error y se disculpo. “Me disculpo ante todo el país y más ante la hinchada del Junior, porque fue una acción muy grave, y si recibo alguna sanción la asumiré” dijo Moreno tras su regreso a la ciudad de Pereira. Aún así todo el país ha repudiado al jugador, y ha desatado que la comisión disciplinaria del torneo se pronunciara para sancionar el error.
Este hecho a llegado a oídos del mundo entero, donde no se entiende el porque de la reacción de Moreno. Tanto que hasta sus familiares en ciudad de Panamá reclaman respeto por el jugador y entran en su defensa. Lo cierto es que la discusión sigue en un país donde el conflicto armado es pan de cada día, donde la violencia también, pero que también cuando se presentan hechos injustificados como éste se hace la pregunta de si este es un comportamiento deportivo y se corresponde con lo que se predica en el futbol, u otros deportes, entonces ¿el deporte es vida?.